España es, oficialmente, un país de mascotas. No lo decimos solo nosotros: el primer censo oficial del Estado ha contado más de 15,1 millones de animales de compañía, de los cuales 7,5 millones son perros. Para que te hagas una idea, ya hay más mascotas que personas menores de 30 años, y prácticamente el doble de perros que de niños pequeños.
Con semejante panorama, cada verano se repite la misma pregunta en los grupos de WhatsApp peludos: ¿puedo bajar a la playa con mi perro? Y la respuesta honesta es la más incómoda de todas: depende. Te contamos de qué.
Hay playas para perros, pero menos de las que crees
Cada año, los blogs especializados y hasta algún medio generalista publican sus mapas de playas que admiten perros durante la temporada de baño (que suele ir de junio a septiembre). Las cifras bailan: unas listas hablan de unas 130 playas, otras se atreven con más de 150.
Suena bien… hasta que lo pones en contexto. España tiene más de 3.500 playas. Es decir: las que son claramente dog-friendly son una minoría muy pequeña del total. Que haya 15 millones de mascotas y apenas un centenar largo de arenales pensados para ellas deja una sensación agridulce.
¿Por qué tanto lío? La culpa es del vacío legal
La Ley de Costas regula el dominio público marítimo-terrestre, pero deja un hueco enorme sobre el tema de los animales. Ese hueco lo han ido rellenando, cada una a su manera, las comunidades autónomas y los ayuntamientos.
¿Resultado? Un mapa de mil colores donde cada municipio hace la guerra por su cuenta, las normas cambian de un año para otro y lo que vale en un pueblo está prohibido en el de al lado. Así que el primer consejo de Bichomania es claro: antes de coger el coche, consulta la ordenanza concreta de esa playa esa temporada. No te fíes de lo que valía el verano pasado.
No todas las "playas para perros" son iguales
Aquí viene el matiz importante. Que una playa admita perros no significa que tu peludo pueda corretear libre a cualquier hora. A grandes rasgos se distinguen tres tipos:
- Playas "completas": las más cómodas. Acceso libre para perros durante todo el año. El sueño de cualquier dueño.
- Playas "parciales": toleran animales, pero con letra pequeña. Puede que solo en un tramo delimitado, o únicamente en cierta franja horaria (muchas veces de noche, cuando hay pocos bañistas).
- Playas "cercanas": tramos de costa próximos a zonas urbanas donde se permite el acceso al menos en una parte del arenal.
Moraleja: lee bien las condiciones. La diferencia entre un día redondo y una multa está en la letra pequeña.
La cosa se mueve: cada vez hay más sitios
La buena noticia es que la presión ciudadana está dando frutos. A medida que crece el censo de mascotas, también lo hacen las campañas vecinales y las recogidas de firmas para abrir más arenales.
Un ejemplo: en A Coruña se ha activado una recogida de firmas en Change.org para que se permita a los perros en las playas urbanas en horario nocturno (de 21:30 a 10:00). Ahora mismo la ordenanza los prohíbe entre el 1 de junio y el 30 de septiembre, con la única excepción de la playa de Bens, considerada "playa canina".
En otros sitios, en cambio, el tema genera tensiones. En Gijón, durante la tramitación de una nueva ordenanza de bienestar animal, el Principado llegó a mostrarse reacio a la entrada de perros en las playas de la ciudad, aunque luego matizó que la decisión final corresponde al Ayuntamiento.
Y pese a todo, el goteo de buenas noticias no para: municipios como Sanlúcar de Barrameda, Marín, Vila-seca, Cádiz, Punta Umbría o Almería han dado pasos en los últimos meses para que los perros puedan disfrutar de su chapuzón.
¿Y la Bandera Azul?
Aquí está parte de la explicación de por qué hay tan pocas playas caninas. El distintivo Bandera Azul exige, entre sus criterios, prohibir la presencia de animales domésticos en toda la playa durante la temporada de baño, incluso fuera del horario de baño. El motivo que alegan son los riesgos microbiológicos asociados a los excrementos, citando estudios de la OMS.
Traducido: muchos municipios prefieren mantener su Bandera Azul (un imán turístico) antes que abrir la playa a los perros. Un conflicto de intereses que explica buena parte del mapa actual.
Los consejos de Bichomania para una playa redonda con tu peludo
Si este verano te animas a llevar a tu perro a la arena, ve sobre seguro:
- Confirma la normativa actual de esa playa concreta (web del ayuntamiento o llamada al consistorio). Cambia cada temporada.
- Respeta horarios y tramos. Si solo se permite de noche o en una zona delimitada, cíñete a ello.
- Lleva siempre bolsas y recoge todo. Cada caca recogida es un argumento a favor de que sigan abriendo playas caninas.
- Agua dulce y sombra. La arena quema las almohadillas y el sol castiga; lleva bebedero y un sitio donde resguardarse.
- Ojo con el agua salada: que no beba en exceso, y aclárale el pelo al salir para evitar irritaciones.
- Correa a mano aunque la zona permita soltarlos: no todos los bañistas (ni todos los perros) están cómodos con un peludo suelto.
España todavía está lejos de ser un paraíso playero para perros, pero el viento sopla a favor. Cada firma, cada nueva playa canina y cada dueño que recoge y respeta las normas empuja en la buena dirección. Mientras tanto, infórmate bien, prepara la mochila peluda y… ¡a disfrutar del mar de forma responsable!
Fuente de los datos: artículo de Carlos Prego en Xataka (Magnet).
Imagen destacada: foto de Kojirou Sasaki en Unsplash.
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